5.7.09

PandemiA



Una chibola demente escribió un serial de números que fueron escondidos en una cápsula. Cincuenta años después, un individuo, profesor de un tecnológico, halló el serial para luego descifrarlo y descubrir el macabro secreto que este guardaba: La fecha del apocalipsis.
Este hombre, apremiado por el corto plazo que contaba para la salvación de la humanidad, sumó todas sus capacidades para salvarnos, pero no pudo.
Que mierda de película.
Que tengas un buen día.

1.7.09

la chica que no te va a dar B O L A


Tengo un pata pelucón que una vez me comentó que “de no ser por algunos eventos desgraciados de nuestro día a día, la vida no sería muy interesante”. Mi pata es el infeliz más feliz que conozco y quiero ser como él, cosa que no es difícil de conseguir.
Y es que,
Desde que Conocí a Sarita, mi vida no cambió en lo más mínimo. Pero había algo en su fisionomía que causaba disturbios en la estabilidad de mis conexiones nerviosas. Sus cortos brazos y corto cabello embrutecieron mi desempeño académico.
“Loco, ella es solo una chica de brazos cortos”. Si claro, es una chica de brazos cortos; cabello corto y castaño ; sonrisa pequeña; y anteojos fucsias. Que mas dá?!.
Mucho da, a decir verdad, pero muy poco a la vez.
Sarita no me da bola, y mi pata pelucón la conoce. Le he dicho que me haga el bajo, pero se hace el huevón. ¿Será cierto que la vida desalmada haga de mi vida una cosa más divertida a cuestas de Sarita, la chica sin malicia y sin doblez?

30.6.09

[Comun y Silvestre]


Las necesidades se manifiestan en nosotros tanto como la gripe porcina lo hizo en su momento en la tóxica nación mexicana.
Por naturaleza, el hombre tiene una necesidad de comunicar que, aunque este sea de naturaleza antisocial, se nutre de las experiencias rutinarias de la vida.
Como un impulso, ante la hipocresía y el paterismo cybernetico del que algunos internautas usuarios del blog y el fotolog hacen gala, decidí dejar este verraco, rodeado del ambiente frívolo de fashionismo moderno y los lentes de montura gruesa.
Sin embargo hay peros y demás clichés que en algún momento necesito usar por mi carencia de creatividad (voluntad, a decir verdad. Soy un flojo de mierda: D). He aprendido a convivir en paz entre tanta frivolidad ¿No puedo aprender también a hacerlo en la red? Si se puede.
Ahi nos vidrios

21.6.09

La Noticia de Krilin




Cuando alguien que no quieres a un punto de considerable afección fallece, pero te encuentras en la obligación de informar tal deceso a alguien que quieres, simplemente no encuentras las palabras asertivas que pueden hacer de ese momento un pequeño trámite de pedido telefónico a un restaurante de comida rápida. Peor aún cuando el fallecido es alguien que quieres mucho, tal como sucedió con Krilin. El heroico chato sin ñanga tuvo que decirle a Milk que su amado Son Gokú perdió la vida en una batalla contra un saiyajin invasor, que resultó ser, para sorpresa de todos, su hermano mayor.

Qué hizo Krilin para cargar con tremenda responsabilidad es algo que yo, y quizás tu madre, lo sepamos. Krilin no hizo nada.
Adios y hasta siempre

26.4.09

/*\ LA NOCHE MAS CAÑERA DE LIMA /*\


Cuando me paro delante de una audiencia de más de cuatro mil individuos, el nerviosismo neurótico asalta mi vulgar estabilidad para luego convertirla en una explosión galopante de tartamudeos y de errores en el habla que, como una constante, me avergüenzan. Sin embargo, así como el hombre murciélago, ese miedo aprendí a dominarlo.
Aquella noche, en el Anfiteatro del Parque de la Exposición de Lima, me encontraba yo con una tranquilidad sensual que inspiraba confianza. No había luna llena y mis emociones, junto con el mar, se encontraban apacibles. Tan solo tendría que esperar a que mi nombre sea presentado con efectismo y parafernalia criolla.

“¡SEÑORAS Y SEÑORES! ¡CON USTEDES EL SHOWMAN NÚMERO UNO DE LA TELEVISIÓN PERUANA!”
Mi nombre estaba por ser escuchado por miles de personas. Yo era una de esas miles de personas. Pero ese nombre es mío y de nadie más.
“¡AAAAAAAALBERTO MAAAAAAAANRIQUE!”
Es en ese instante que olvidó que soy un cholito de Puente Piedra. ¡Soy Alberto Manrique, carajo! Veloz, carismático, insuperable. “Clap-Clap-Clap” ladran las manos de mis fanáticos al verme corriendo por el amplio stage.
“¡HEY! ¡BIENVENIDOS A LA NOCHE MÁS CAÑERA DE LIMA!” atino a decir con simpatía
salvaje.
Una confusión de vocales y consonantes amplificadas entre el barullo clamaban por mi talento. Ellos me aman. Me siento como yo; como dios. Como yo. Pero tío, es acá cuando las cosas inesperadas de la vida surgen con jodido ímpetu. Estos asuntos jodidos que hacen que la vida sea más interesante. Pero.
Así como todos concebimos la rutina indefensa pero simpática de la vida; así como te ríes con los mismos chistes del Chavo del Ocho que acontecen en todos los episodios; así como te tomas una Coca-Cola diaria y eruptas sin vergüenza en la intimidad; esta mujer, bendita mujer, transmutó la noche de Lima en la noche con la que sueño en todas las lunas, no por sus virtudes placenteras, sino por sus arrugadas palabras. No me dejan dormir.
La señora que había osado a invadir mi territorio se situaba en el centro del escenario. “Cómo mierda llegó esta vieja a este lugar”. Su menopausia ya era una memoria lejana seguramente, pues a sus ochenta años, su figura resultaba una caricatura de fragilidad paradigmática.



-Albertito, eres tú…..- La anciana tenía un micrófono. La audiencia estaba increíblemente silenciosa, empero tensa a la vez, mismo campeonato tenístico de Copa Davis.

-Albertito, lindo……. ya no puedo hablar más…..-. Continuó la señora. Mi mano acercó el micrófono a mi rostro.
-¿Qué sucede con usted?, si quieres que haga algo por ti tan solo dímelo-
-Ya no puedo más hijito, ha sido mucho en esta vida. Mucho ya, papito- . Yo no tenía miedo. Ella tampoco.
-Entonces, dime qué tengo que hacer-
-Ya sabrás lo que tienes que decir, eres todavía un bebito, mírate nomás tus cachetitos y tus ojitos, es que no sabes todavía pues- La vieja comenzaba a flaquear su ínfima fuerza para mantenerse de pie. –Habla por mí, yo ya hablé bastante por ti-.
Su fuerza no pudo más, y su cuerpo se desplomó. La muchedumbre, que hasta ese instante se había mantenido pasiva, gritó desesperada buscando socorro para la mujer octogenaria. Yo no sabía qué hacer. El nerviosismo neurótico se apoderaba de Batman y yo, impulsivo y desesperado, huí. Corrí mucho. Mis piernas no estaban pesadas; ellas también querían huir.
¿Seré lo suficientemente valiente como para ingresar al mundo de la radio?. Sé coger un micrófono. Pero desde ese día, estoy dudando de mis cualidades comunicativas. No me quiero casar y no quiero tener hijos.

19.4.09

¡! El Pecado es Sagrado

Hoy salí a la calle y la tonalidad lujuriosa de las seis de la tarde inundaba los cielos de Lince. Tenía puesta mi gorra marrón a pesar de que no había sol y una “polera” con capucha que no evitaba que los vientos enfriaran mi caluroso cuerpo. Estaba con la temperatura creciendo y creciendo, por adentro y por afuera. Era sábado y quería hacerlo.
Mis pasos iban a ritmo lento, mientras mi mirada buscaba con ansioso deseo a la delicia con la que fantaseé esta mañana. Tenía que ser una morena; otra no. Una morenita. Y llegué a donde la señora (También usaba gorra) que me daría lo que esta tarde necesitaba. ¡Rica morenita!
La transacción fue más simple de lo que me imaginé, pues tan solo hacían falta unas monedas para poder verla. La señora, claro, no me miró. Nunca lo hacen cuando les pagas, solo ven las monedas para luego brindarte esa rica niña que todos anhelan. Luego de pagar, la pude ver, y ella me vio (Ella si me ve a los ojos)->Ella siempre me ve a los ojos en el preciso instante en que la cojo de esa cintura de veinticuatro años. Sus curvas no las tiene nadie. ¡Imagínate que todo eso por tan poca plata!. Es impresionante. Todos la aman y no los culpo, no me da envidia, para nada, me gusta compartir a esta morena. Compartir esas curvas y su boca fría. Boca que besé aquella vez como nunca lo hice. Estaba helada y sabía que toda ella se estaba mojando, conmigo en medio de la calle, mientras cogía su cuerpo de medio litro con mi mano derecha, vaciando todo su contenido en mi ser, apuñalando mi sed y haciéndome recordar que aún estoy vivo, para beberla día tras día. Estoy enamorado.

25.3.09

Gripe de Marzo


Toma mi mano y seguro sentirás la impotencia mía de no poder encontrar el balance, el equilibrio perfecto para sobrellevar estos días. Como el después de elaborar un delicioso pan con miel. Los disfrutas claro está, sin embargo todo queda meloso y te invade ese sentimiento de incomodidad tan de mortal que sueles sentir cuando tu cuerpo no está saludable como siempre.
No te quieres mover. No quieres saber nada sobre tu madre. No quieres terminarte el plato de pallares que tanto te gusta. No quieres vivir. ¿Por qué? Porque tienes flojera. Los mocos chorrean y cada día que pasa se transmutan en un verde fosforescente que a uno lo reta a la bronca “¡¿Por qué rayos no dejan de caer?!”. Tu cuerpo
pesado y torpe pierde vigencia y ahora ya no miras con complejo de superioridad a los ancianos, pues ahora eres como ellos. Mañana hay colegio y hay tareas, pero sabes que en esas condiciones será muy difícil afrontar la rutina. ¿Podrías decirme si es que hay alguna manera de que una llamada telefónica pudiera arreglar todo este asunto?